Anfitriona de mi cuerpo,
ladrona de pensamientos,
sangre de mi alma,
mi amor:
Te has convertido en mi enfermedad incurable,
por el día grito para verte,
por la noches lloro para no hacerlo.
Te veo entre ojos
pero tus ojos parecen no verme;
te hablo para escucharte
pero solo es el viento quien contesta.
Pareces no querer estar conmigo
pero siempre me traes flores
y lloras conmigo
Si tan solo estuvieses conmigo,
si tan solo no estuviese muerto.
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