Abrías mi cama como un libro no leído,
y decidí escribir un poema con tu cuerpo.
Te espere sentado en el bode de la cama
y vi tu figura calida y hermosa.
Me puse tu alma y tú te cubriste con la mía;
la vergüenza de la intimidad nos comía,
pero tus besos sabor a melancolía
impregnaban mi pieza con una calmada ternura.
Mientras el aroma de tu cuerpo se mezclaba con el mío,
te abrace con mi cuerpo y me recibiste en tu pecho;
dejamos pasar el tiempo y en cada segundo
me hundía en tu pecho;
me sentí tan tuyo que me perdí en tu conciencia,
y así mi teoría se convirtió en experiencia,
no se en que momento termino todo,
pero aun sigues en mi cama y yo sigo perdido.
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